El relleno sanitario de Cholula lleva mes y medio tomado por pobladores que exigen su cierre definitivo, por considerar que contamina la tierra y el agua, pero esto ha sido rechazado por el gobierno del estado, que asegura que cumple con las normas para operar.
Tras una reunión con la Profepa y la Semarnat la tarde el martes, el gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina publicó en redes sociales que se habían solventado los requerimientos del gobierno federal para la operación del basurero, por lo que se había levantado la clausura impuesta días antes.
El gobierno estatal afirmó que la clausura por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) fue por temas administrativos y no ambientales, así que el sitio volvería a operar en breve.
Es así que la noche del martes se reportó el arribo de policías estatales al relleno con la intención de desalojar a manifestantes que mantienen el bloqueo desde el 21 de marzo, así que se desató un conato de violencia donde incluso se reportaron disparos de arma de fuego.
Ante la posibilidad de un enfrentamiento violento mayor, un grupo de manifestantes y aliados de otras organizaciones ambientales bloquearon la carretera federal Puebla-México y otras vialidades cercanas, con lo cual evitaron que continuara el desalojo.
En entrevista este miércoles, Céspedes Peregrina rechazó alguna agresión contra los manifestantes y reiteró que se ha privilegiado el diálogo.
Reiteró que no hay ningún impedimento para reabrir el relleno sanitario y exigió a los inconformes permitir su operación, pues dijo que contamina más la falta de un lugar dónde depositar los desechos de los 21 municipios que utilizaban este lugar, ya que varios ayuntamientos han empezado a arrojar los residuos al aire libre, lo cual también es ilegal.





