Antes de que imagines a un elefante muuuuuy asustado por un pequeño ratón, o a un paquider-mimo… déjame contarte que un elefante blanco es el uso de grandes cantidades de dinero público en la construcción de infraestructura o en un programa federal cuyo costo es mayor que el beneficio, será usado para un fin distinto al original o no contribuye a resolver el problema para el que fue creado.
En otras palabras, es tirar dinero, de todos los mexicanos, a la basura…
Algunos ejemplos de elefante blanco son: la megabiblioteca José Vasconcelos, en el sexenio de Fox, cuya construcción deficiente derivó en una inundación que destruyó cientos de libros y en su posterior reparación con un costo elevado.
O la megabarda de Felipe Calderón que costó 9000 millones de pesos, misma que correspondía a una refinería que se canceló. Del mismo mandatario está la estela de luz, que tuvo un costo casi del 200% del presupuestado original.
El sexenio de Enrique Peña Nieto tiene varios modelos a elegir: está la cancelación del tren México-Querétaro y el pago de indemnización de 600 millones de dólares al proveedor chino.
El sobrecosto del paso exprés y del tramo Jantetelco-La Higuera de la Autopista del Sol. O los gastos adicionales del tren México-Toluca, del que recientemente se inauguró un tramo.
¿Y el presente sexenio?
Aquí hay un elefante que palideció desde el principio: el aeropuerto Felipe Ángeles, entre los gastos adicionales que ha tenido y la cancelación del NAIM. Y hay varios elefantes blancos gestándose, de acuerdo con expertos, como el tren maya, la refinería de dos bocas o el INSABI, ya sea por los elevados gastos, fuera de lo planeado, por incompletos o inutilidad. Y ahora que ya sabes qué es un elefante blanco… ¿Adoptarías uno ?





