Conocer los procesos histórico-evolutivos que explican el origen y la permanencia de las especies es el eje central del trabajo de la doctora Etelvina Gándara Zamorano, investigadora de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
Su investigación se centra en el estudio de taxones de angiospermas (plantas con flor) y macrohongos con importancia biocultural. Para ello, integra diversas disciplinas como la taxonomía, la sistemática molecular, la filogeografía y la genética.
Estudios que revelan el pasado.
Entre sus principales líneas de trabajo destacan los estudios taxonómicos de plantas en el estado de Puebla. A través de estos análisis, la académica identifica la distribución de las especies, la presencia de ejemplares endémicos y las zonas con mayor diversidad biológica.
Además, realiza filogenias basadas en ADN, que permiten reconstruir la historia evolutiva de plantas y hongos macromicetos. Con estas herramientas, puede determinar hace cuántos miles o millones de años se originaron las especies, en qué región geográfica surgieron y cómo sus semillas y estructuras reproductivas se dispersaron hacia otras zonas del planeta.
Una trayectoria sólida y reconocida.
La trayectoria académica de la doctora Gándara Zamorano es tan rigurosa como su investigación. Es bióloga por la Universidad de Guadalajara y realizó sus estudios de maestría y doctorado en el prestigioso Instituto de Ecología. Gracias a una beca UC MEXUS, llevó a cabo una estancia posdoctoral en la Universidad de California, en Berkeley, Estados Unidos. Actualmente, es investigadora nivel II del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII).
Su labor trasciende las fronteras de la botánica y la micología. Recientemente, participó en un proyecto financiado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, en colaboración con la Universidad Veracruzana y el Tecnológico Nacional de México, campus Boca del Río, enfocado en la genética de poblaciones de corales del Golfo de México.
Liderazgo en la comunidad científica.
El prestigio de la investigadora también se refleja en su papel como líder de la comunidad botánica nacional. En abril de 2026, asumió la presidencia de la Sociedad Botánica de México para el periodo 2026-2029. Cuenta con 29 artículos indizados y tres de divulgación publicados.





